Las tardes de verano, me saben a colores boreales, los acordes de cámara lenta, hacen que, poco a poco el calor de mi adolescencia, mezclada con el pudor de mi sexo, llene de viento mis oídos y cabeza mientras recorro el camino en bicicleta.
Es una sensación inconsistente, casi al borde de la vulgaridad de ver mis pantaloncillos cortos rozando el pequeño asiento del vehiculo, una sensación de frescura húmeda del sol entre las ramas del enorme árbol, que ahora me apoya a mi y a mi bici.
Tomo un poco de aire y me subo denuevo para seguir recorriendo el campo, lleno de nuevas hortalizas listas para ser cosechadas, por manos ajenas a mi pequeño mundo musical
Pero algo sucede
Toda canción , tiene una que le sigue ,y es que sol de invierno me hace recordar , le pena de no volver a sentir tus manos recorriendo mi cuerpo inocente, de no sentir tu acogedor abrazo en el cual me encantaba , perderme en las gélidas tardes de invierno del forestal, también me hacen recordar tu espalda blanca y limpia como la nieve , esa espalda suave que mis manos recorrieron y que te dieron placer , todos esos recuerdos se van con el aire de la tarde que esconde, el sol mientras yo miro , el campo infinito
Al cual le regalo una lagrima en tu honor.
Y es que no quiero otro para olvidarte, porque ya te olvide si no que quiero que otras manos me enseñen, que los besos no solo saben a ti. Que no eres el único que descubre por primera vez.
Mi cara después de hacer el amor
El sol se ha ido y la tarde me entrega serenidad, para pensar en otras cosas mientras vuelvo
Con ganas de descansar y dormir solo
Una vez más.
miércoles, 13 de febrero de 2008
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